La
tarima de exterior es, sin duda, uno de los productos que más interés despierta entre los consumidores debido sobre todo, a las grandes posibilidades decorativas y de valor añadido que éste material aporta.
Sin embargo, el mercado se mueve siempre alrededor de unas determinadas especies de
madera que son las más habituales a la hora de realizar una obra. Sería muy interesante promover el uso de nuevas especies. En general al mercado le cuesta mucho utilizar otras
maderas. Esto hace que no se trabajen con materias primas que tienen un excelente comportamiento y que además ofrecen grandes posibilidades decorativas.
El mercado de
tarimas de exterior está constantemente en desarrollo. Se investigan diferentes tipos de fijaciones, (grapa oculta o Vesta), de terminaciones (lisas, ranuradas o combinadas), de acabados (aceitados o cuperizados). Realmente, los
trabajos en madera para exterior tienen muchas aplicaciones que consiguen ambientes de lo más variado y siempre muy agradecidos decorativamente.
Sin embargo queda pendiente una importante labor de concienciación hacia el cliente final.
La madera es un producto vivo, y como tal, requiere unos cuidados.
Una
madera que está expuesta a la acción solar con unas temperaturas, requiere que, al igual que a las plantas, se le riegue para evitar que se deshidrate.
Por otro lado,
las maderas necesitan para su colocación de un determinado nivel de secado para evitar los movimientos y desviaciones.
Hemos constatado que en ocasiones, se instalan pavimentos que no han sido objeto de secado previo a la instalación. El resultando ha sido un fracaso, no sólo para el cliente al que se la han montado, sino también para la
imagen de la propia madera, que la mayoría de las veces queda altamente dañada y puesto en entredicho su buen
comportamiento en exterior.
Los prescriptores muestran un gran interés hacia la
madera de exterior. Tiene interesantes cualidades decorativas, confortables, higiénicas y perdura en el tiempo como lo demuestra el hecho de la enorme tradición que hay en los edificios del Norte de Europa sin ir más lejos.
La
utilización de la madera en exteriores se ha extendido a todos los ambitos de la construcción. Es ampliamente apreciada tanto en los edificios públicos como en las edificaciones de carácter puramente privado. Consigue crear ambientes altamente acogedores e integrados con el entorno que le rodea, ya sea en un estilo clásico como en una decoración innovadora.
Al contrario de lo que se pudiese pensar, las
fachadas de madera son uno de los mejores aislante para nuestra vivienda, ya que, como sabemos, la madera es un material que absorbe o desprende humedad dependiendo de lo que ambiente demande.
Otras utilidades son el
mobiliario exterior, las
pérgolas, así como cualquier otro elemento decorativo que queramos utilizar.
Cuando instalamos éste producto, debemos tener claro que necesita unos cuidados.
La madera es un material natural que necesita agua para mantenerse viva.
Sin embargo, esto no nos debe lleva a pensar que seremos esclavos de su cuidado. Todos hemos pasado el aspirador en nuestra casa para evitar la acumulación de suciedad. Todos hemos cortado el césped en nuestra casa para evitar que crezcan las malas hierbas.
Lo único
que la madera precisa es que se la riegue cuando las temperaturas son demasiado elevadas, de la misma manera que nosotros necesitamos agua para no deshidratarnos.
En cuanto al acabado final, la recomendación sería dar una vez al año una
aplicación de aceite, lo cual no resulta más laborioso que pasar una cortadora de césped en nuestro jardín. Por otro lado, la madera no sufriría ningún tipo de merma si no se le da ésta aplicación de aceite y dejamos que
envejezca naturalmente alcanzando paulatinamente ese color grisáceo característico de las maderas sin tratar y que está siendo cada vez más requerido por gran cantidad de profesionales de la arquitectura.
Las fachadas, soportan mejor el paso del tiempo, ya que el agua escurre verticalmente y nunca queda estancada. Además los rayos de sol no inciden tan directamente sobre
la superficie de madera.